Si pensábamos que el method dressing había alcanzado su punto máximo con las canchas de tenis de Challengers o la estética futurista de Dune, Zendaya y su arquitecto de imagen, Law Roach, acaban de recordarnos por qué son los dueños absolutos de la narrativa visual en la industria cinematográfica. Con el inicio del press tour de The Drama, la nueva apuesta de A24 junto a Robert Pattinson, la actriz no solo está promocionando una película; está construyendo un universo estético basado en el concepto “bridal” que tiene a todo el mundo de la moda —y del gossip— analizando cada costura.
La genialidad de esta gira radica en la sutil pero poderosa conexión con la trama de la película: un thriller romántico centrado en una boda que se complica. Para reflejar esto, la estrategia estilística ha seguido la tradición anglosajona de las novias: “algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul”.
El despliegue de archivo y la vanguardia en Los Ángeles y París
El arranque en Los Ángeles fue una declaración de intenciones. Al elegir un diseño de Vivienne Westwood de archivo, Zendaya apeló a ese “algo viejo” con una sofisticación digna del Old Hollywood. No fue solo un vestido; fue una lección de sostenibilidad y respeto por el legado de la moda, un terreno donde Roach se mueve con maestría.
Sin embargo, el giro hacia la modernidad llegó con el diseño de Harris Reed para el after-party. Aquí, el encaje —un elemento tradicionalmente nupcial— se transformó en algo mucho más sensual y fluido.
Es esta capacidad de reinterpretar los códigos clásicos lo que separa a Zendaya de cualquier otra celebridad en la alfombra roja. En París, bajo el sello de Louis Vuitton, el romanticismo se volvió arquitectónico. Un diseño bespoke con una espalda descubierta y un moño XL que lograba lo imposible: ser vanguardista y puramente elegante al mismo tiempo.
La audacia de “lo prestado” y la subversión del blanco
Uno de los momentos más comentados de la gira ocurrió en Roma. Zendaya lució un Armani Privé que ya habíamos visto antes en la icónica Cate Blanchett. Lejos de ser un error, este movimiento fue una jugada maestra de “algo prestado”. Al reutilizar un look de una “reina de la elegancia” como Blanchett, Zendaya reafirma su posición en la jerarquía de Hollywood mientras promueve un consumo más consciente en la industria del lujo.
Pero no todo ha sido blanco nupcial puro. La inclusión de Matières Fécales en el photocall de París fue un guiño directo al género de la película: el thriller. El efecto desgastado y deconstructivista del vestido rompe con la perfección de la “novia ideal”, sugiriendo que, al igual que en la trama de The Drama, hay algo oscuro acechando bajo la superficie.
Del “Carrie Bradshaw-code” al cierre magistral en Nueva York
Entre los looks más destacados por su versatilidad encontramos el conjunto de Moschino inspirado en las bermudas y la estructura masculina. Es un recordatorio de que la estética nupcial también puede ser relajada y andrógina, evocando ese espíritu neoyorquino que tanto popularizó Sarah Jessica Parker.
Para cerrar el círculo de la tradición, la premiere en Nueva York nos regaló el “algo azul”. Pero no fue cualquier azul. El diseño de Schiaparelli Haute Couture fue una demostración de técnica artesanal pura: más de 65,000 plumas de seda que creaban un efecto casi orgánico, como si Zendaya fuera una criatura mitológica emergiendo del océano. Complementado con piezas de Tiffany & Co., este look no solo cerró la gira, sino que consolidó la idea de que el method dressing es, en manos de Zendaya y Law Roach, la herramienta de marketing más potente del cine actual.
Más allá de los rumores sobre su vida personal y el famoso anillo dorado que ha aparecido en sus manos durante la gira, lo que queda claro es que Zendaya entiende la moda como una extensión de su actuación. Cada vestido es un guion, cada alfombra roja es una escena, y nosotros seguimos siendo el público cautivado por su impecable interpretación.

























