Si te detienes a observar a tu alrededor, notarás que la vida se puede dividir en dos grupos: aquellos que devoran pizza con piña y quienes la aborrecen, quienes han oído sobre Labubu y quienes, a pesar de no conocerlo, opinan sin haberlo probado.
Es como un juego de tendencias en el que algunos se dejan llevar por el hype, mientras que otros optan por mantenerse al margen, curioseando. Pero, ¿te has preguntado en qué lado de la balanza caes tú?
¿De dónde nacen los Labubus?
Labubu fue concebido por el talentoso artista hongkonés Kasing Lung en 2015, como parte de una serie llamada ‘The Monsters’. Sus raíces están en las historias de los elfos que escuchó durante su infancia en los Países Bajos. Su estética, una mezcla entre duende, peluche y dibujos animados de los años 80, empezó a enamorar a los aficionados del arte pop y los juguetes de diseño.
Pero su verdadero despegue ocurrió cuando Pop Mart, una gigante china de figuras coleccionables, decidió apostar por él. En 2019, lanzaron versiones de Labubu en cajas sorpresa, lo que catapultó su popularidad y lo transformó en una auténtica estrella de culto.
Aunque Labubu llevaba años ganando adeptos entre coleccionistas en Asia, su expansión global no se consolidó hasta principios de 2024. Todo cambió cuando la cantante Lisa, de la serie ‘The White Lotus’, compartió su propia colección en redes sociales, desde enormes versiones hasta pequeños llaveros. Esto fue suficiente para desatar la locura colectiva.
La viralidad en cifras
Los números no mienten. En tan solo un año, las cifras de Pop Mart se duplicaron, alcanzando los 1.800 millones de dólares. La línea “The Monsters,” donde Labubu es protagonista, generó más de 400 millones, creciendo un impresionante 726% respecto al año anterior.
En España, la demanda de Labubus creció un asombroso 856% entre octubre y noviembre de 2024, con precios que oscilan entre 30 € para los modelos básicos hasta varias centenas por las ediciones limitadas. Aunque son considerados “juguetes”, su verdadero público son jóvenes adultos con un amor por lo coleccionable.
¿Qué hace que Labubu sea irresistible?
El componente mágico que ha enlazado a todos con Labubu es el elemento sorpresa: cada caja es una nueva aventura. El misterio de qué versión tendrás entre manos convierte cada compra en una experiencia llena de emoción. ¿Te llevarás al soñado Labubu o al que tiene una expresión más bien graciosa? La emoción del unboxing, ya sea en vivo o grabada, se convierte en contenido valioso en redes.
A esto se suma un componente profundamente emocional: para muchos, Labubu se convierte en una cápsula nostálgica que evoca momentos de infancia y sencillez. Es algo más que un muñeco peculiar; es un recordatorio de tiempos más simples, donde los monstruos existían solo en cuentos de hadas. En esos momentos de apertura, grabación y difusión, la vida se reduce a la pura esencia del juego.
Así que, en última instancia, ya sea que estés participando en el fenómeno o mirando desde la distancia, lo cierto es que Labubu no es solo un objeto coleccionable; es una parte de la cultura pop contemporánea que nos invita a recordar lo que importa: diversión, conexión y un toque de nostalgia.

























