A medida que la piel evoluciona con la edad, es crucial reflexionar sobre nuestras rutinas de maquillaje. A partir de los 30 años, especialmente durante los 40, la piel pierde elasticidad y luminosidad. Esto significa que los enfoques antiguos ya no son apropiados. La maquilladora profesional Astrid Cerna subraya que, aunque ciertos métodos funcionaban anteriormente, es el momento de adaptarlos a las nuevas realidades de nuestra piel.
La importancia del acabado de la piel
Un punto clave para lograr un maquillaje favorecedor es el acabado de la piel. Más que ocultar imperfecciones, el objetivo debe ser unificar el tono de manera ligera. Cerna recomienda optar por bases de maquillaje con cobertura modulable, que permitan construir capas de producto sin sentirse pesada. Esta técnica no solo proporciona un acabado más natural, sino que también evita el efecto “máscara” que muchas buscamos evitar.
Una de las estrategias más recomendadas es la aplicación con brocha. Esto no solo distribuye el producto de manera uniforme, sino que también permite un acabado más ligero y aireado. La clave está en utilizar poca cantidad, trabajarla bien y siempre recordar que “menos es más”. Este enfoque puede cambiar por completo la percepción de la piel.
Evitar el exceso de polvo matificante
Otro error común en el maquillaje para pieles maduras es el uso excesivo de polvos matificantes. Aunque pueden ser útiles, su uso incorrecto puede acentuar líneas de expresión y texturas no deseadas. La recomendación de Cerna es sustituir los polvos compactos por polvos sueltos, que tienden a ser más ligeros y menos propensos a marcar imperfecciones. La técnica adecuada consiste en aplicar el polvo a pequeños toques y retirar el exceso antes de tocar el rostro, asegurando así un acabado suave y natural.
Las cejas: un aspecto a no descuidar
Las cejas son un detalle que a menudo se pasa por alto, pero que puede hacer una gran diferencia en el rostro. Cerna advierte sobre el uso de tonos demasiado oscuros que endurecen la mirada. Las cejas deben complementar el color del cabello, y en caso de tener suficiente densidad, se puede optar por una simple peinada con gel. Si son más delgadas, un lápiz fino puede ayudar a darles forma sin que se vean artificiales.
Labios: el toque final para un look fresco
En cuanto a los labios, es fundamental evitar labiales demasiado mates, que pueden acentuar las líneas finas y dar una apariencia de sequedad. Optar por tonos que se asemejen al color natural de los labios, junto con un toque de brillo, puede hacer maravillas. Utilizar un delineador que complemente el tono del labio ayuda a darles un aspecto más lleno y joven.
Además, el brillo sutil puede dar la ilusión de labios más carnosos. Una fórmula hidratante, no pegajosa, resulta ideal para mantener esa frescura. Recuerda, el objetivo no es lucir más joven, sino evitar sumar años innecesarios a nuestro aspecto.
Con estos tips de maquillaje, podemos no solo mejorar nuestra apariencia, sino también disfrutar del proceso de cuidarnos y realzar nuestra belleza natural, adaptándolo a las necesidades de cada etapa de la vida. La belleza, después de todo, es un viaje que merece celebrarse con cada cambio.

























